jueves, 8 de septiembre de 2011

Industria en América. El caso de EEUU y la crisis de las automotrices

Crisis del Sector Automotriz de Estados Unidos

En este reporte se analizará el impacto de la crisis en el sector automotriz en Estados Unidos, que comprende principalmente a las tres principales armadoras de autos como son General Motors, Ford y Chrysler. En la primera parte se muestra el impacto en las ventas durante el periodo 2006-2009, y en la segunda se analizan las propuestas que realiza el gobierno para rescatar a la industria automotriz.
La crisis de las armadoras de automóviles en Estados Unidos comenzó a partir de 2006, debido a una disminución en sus ventas como consecuencia del alza de la gasolina, la devaluación del dólar y su baja rentabilidad. Por otra parte, los fabricantes no pudieron satisfacer la creciente demanda de los consumidores por vehículos más pequeños y de menor consumo de gasolina. En 2007 las ventas totales de automóviles disminuyeron a lo largo de todo el año, como se muestra en la grafica 1, alcanzando cifras negativas de un -20% en la ciada de estas. La crisis del sector automotriz se agudizó a finales del 2007, sin embargo, logró una ligera recuperación a principios del 2008, que no fue sostenida ya que a partir del mes de julio estas disminuyeron de manera constante en ese año, situación que se vincula con la crisis hipotecaria de Estados Unidos.


En el caso de la General Motors (GM) sus ventas se desplomaron 41% en el 2008 en virtud de que la demanda de automóviles disminuyo en 154 887 unidades, provocado por una fuerte caída en sus ventas al menudeo, situación que se vincula con la incertidumbre de la crisis financiera; mientras que para febrero de 2009 se reportó una caída en sus ventas de 53.1%.
La situación de la GM en el mes de marzo del 2009 se torno incierta, su desempeño dependía de la ayuda del gobierno de los Estados Unidos para mantener su liquidez y poder implementar un plan de rescate que les permitiera seguir operando. La acción de rescate se llevaría a cabo a través de un préstamo de por lo menos 2 mil millones de dólares, que fue rechazado por el Congreso de los Estados Unidos una vez que lo evaluó, el cual propuso una bancarrota programada a fin de reestructurar la empresa. El empleo también se vio afectado, ya que 266 mil personas perdieron su trabajo en esta empresa, lo que significa un duro golpe a la economía estadounidense, debido a la importancia de este sector en la actividad económica del país.
En cuanto a la primera gran empresa estadounidense en materia de autos, la Ford Motors, reportó una caída en sus ventas del 48.4% en el mes de febrero del 2009 que representa 99 400 vehículos, por lo que informó que a lo largo del mes de marzo reestructurará parte de su deuda con una combinación de efectivo y capital accionario, para cubrir los pasivos (préstamos hipotecarios y los bonos u obligaciones por pagar) que ascienden a 25 mil 800 millones de dólares.
Con respecto al Grupo Chrysler (Chrysler, Jeep y Dodge), la empresa vendió en total 101 mil vehículos en marzo de 2009. A pesar de ello, la demanda fue un 39% inferior a la que tuvo en marzo de 2008. De acuerdo con sus directivos, las ventas del Grupo Chrysler en Estados Unidos cayeron un 19 %, debido a la desaceleración de la economía estadounidense. Las ventas de vehículos fueron de 48,339 unidades, 13% menos que hace un año, por otra parte, las ventas de camionetas cayeron a 118,047 unidades, lo que equivale a un descenso de 22 % con respecto al año anterior. De acuerdo con información publicada en The New York Times, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos se está preparando para que Chrysler realice la suspensión de pagos de la renegociación de los 6 mil 900 millones de dólares de deuda que tiene con diferentes bancos y fondos de inversión, siendo así, el principal obstáculo para completar la reestructuración de la empresa.
La crisis no es exclusiva de las empresas norteamericanas, también empresas como la Toyota Motors –considerada como la empresa automotriz más grande del mundo- registró una disminución en sus ventas en Estados Unidos de 109,583 en el mes de febrero del 2009. En el caso de la Nissan, sus ventas en Estados Unidos en el mismo mes disminuyeron 37%, mientras que para la empresa alemana Volkswagen sus ventas de autos en Estados Unidos bajaron 14.1%, es decir, 13,660 unidades.
Las acciones realizadas por el gobierno norteamericano se encuentran dirigidas por el líder demócrata del Senado estadounidense Harry Reid, quién anunció, que el proyecto de rescate financiero para el golpeado sector automotriz del país está prácticamente terminado. Sin embargo, en abril del 2009, de acuerdo con informes publicados en diarios de Estados Unidos, el presidente Barack Obama condicionó la ayuda financiera
a GM y Chrysler para que e programa reestructuración financiera no se dirija al pago de deudas pasada.
En este sentido, la renuncia Rick Wagoner, presidente de GM no es suficiente, se necesita una nueva visión y crear un modelo creíble no sólo para sobrevivir, sino para convertir a la empresa en líder en el sector automotriz. La participación del gobierno no se encuentra dirigida a administrar GM, sino a inyectarle fondos necesarios para hacer los cambios que le permitan salir de esta crisis.
La situación de Chrysler es más difícil que la de GM ya que su futuro depende de la alianza estratégica que se realizó con la italiana FIAT, en la que se compromete a proveer a la empresa norteamericana derecho a ciertas plataformas tecnológicas, modelos, cooperación y asistencia en las compras y la distribución a nivel internacional; mientras que Chrysler se comprometió a contribuir con una cuota de capital a FIAT. Esta alianza permitirá unir la tecnología de FIAT y Chrysler, lo que dará origen a una nueva y fuerte casa automotriz que ayudará a preservar los puestos de trabajo y una industria manufacturera de vital importancia para las economías de Estados Unidos y Canadá.
Ford Motors, la única armadora de autos en Estados Unidos que opera sin ayuda federal, tiene un proyecto de reestructuración que se basa en realizar una inversión de 440 millones de dólares para innovar su planta de automóviles que se encuentra en el estado de Michigan, y fabricar automóviles pequeños. Ford busca ser parte activa de la iniciativa del Departamento de Energía en la reestructuración de sus plantas y sacar al mercado vehículos tecnológicamente avanzados, además de ser un ejemplo de excelencia.
Últimos informes afirman que la ayuda a través de recursos federales se encuentra condicionado por una porción de acciones, en lo más reciente, el gobierno de Obama por medio del Departamento del Tesoro, se quedaría con el 75% de GM.
El sector automotriz se encuentra ante un futuro lleno de incertidumbre, las estrategias que hasta ahora han puesto en marcha las tres gigantes norteamericanas de la industria automotriz son de mediano plazo, y buscan no solamente una restructuración de las empresas que les permita una rápida salida a la crisis que a traviesan, sino además comenzar a recuperar la fuerza y el liderazgo a nivel interno e internacional. En los últimos días la GM se declaró en bancarrota, el Gobierno Norteamericano se quedará con el 60% de las acciones, la empresa canadiense Magna con el 15% y los sindicatos de la empresa con 17.5%. Esto muestra que el mercado no es eficiente y que el regreso del Estado en la economía es evidente.
-Elaborado por: Hernández Velazquez Jose Luis

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